Prepara tus pies para el Camino de Santiago
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Antes de una ruta larga, prueba juntos el calzado, los calcetines, las plantillas que utilices y la mochila. Lo que resulta cómodo en casa puede comportarse de otra forma después de una bajada larga.
Avanza progresivamente
Empieza con salidas adaptadas a tu forma física y aumenta la duración poco a poco. Prueba llano, subidas y bajadas con la mochila que llevarás. Si tu nivel lo permite, dos jornadas consecutivas bien dosificadas pueden ayudarte a valorar la recuperación y la rutina de la tarde.
Anota dónde y cuándo aparece la molestia: un talón que se desliza o tejido bajo un dedo. Así será más fácil saber qué corregir.
Elige según el viaje
La estación, la temperatura y la intensidad importan más que el nombre del itinerario. Prueba cualquier diseño nuevo de calcetín antes de salir. Los compartimentos deben quedar lisos, sin tirar, y el calcetín debería cubrir el borde del calzado.
Actúa pronto
Para en un lugar seguro cuando algo roce o duela. Revisa los pies y el equipo. Pide consejo en una farmacia o a un profesional sanitario sobre la protección adecuada. Si el dolor persiste o cambia tu forma de caminar, adapta la etapa y solicita una valoración.
Organiza la tarde y la mañana
Ventila el calzado, retira las plantillas extraíbles cuando esté permitido y lava los calcetines con tiempo suficiente para que se sequen. Mantén recambios limpios y secos a mano. Deja margen en las primeras etapas y no empieces con un problema recurrente sin valorar.